El cambio de muelles en un retén

¿Por qué cambiar el muelle de un retén?
El muelle circular mantiene una fuerza radial controlada sobre el labio de estanqueidad para conservar su contacto con el eje. También ayuda a compensar el desgaste del labio y las variaciones de rigidez del elastómero producidas por la temperatura, el fluido y el tiempo de servicio. En los retenes de aceite, la ejecución más habitual incorpora de origen un muelle de acero al carbono, adecuado para muchas aplicaciones lubricadas y ambientes no corrosivos.
Sin embargo, cuando el retén debe trabajar en contacto con agua, humedad, sales u otros medios oxidantes o corrosivos, el acero al carbono puede no ser la mejor opción. Si el retén disponible cumple el resto de los requisitos de la aplicación, es posible sustituir su muelle por otro de acero inoxidable y evitar tener que esperar una fabricación especial completa.
Tipos de aceros inoxidables
Dentro de las opciones disponibles, el AISI 302 es uno de los materiales más utilizados para fabricar muelles gracias a su buena elasticidad y resistencia mecánica. Cuando la aplicación requiere una mayor protección frente a la humedad y la corrosión habitual de numerosos entornos industriales, puede optarse por el AISI 304. Para condiciones más exigentes, especialmente en presencia de sales, ambientes corrosivos o determinados productos químicos, el AISI 316 ofrece un nivel superior de resistencia a la corrosión.
La elección debe realizarse siempre en función del fluido, la temperatura, la concentración, la velocidad, la presión y el tiempo de exposición. Cambiar el muelle mejora su resistencia a la corrosión, pero no modifica por sí solo la compatibilidad química ni los límites de servicio del elastómero o de la construcción del retén.
¿Qué dato necesitamos para elegir el muelle?
¿Influyen el grosor del retén y la presión para elegir el muelle?
Sí, pero con un matiz importante. Para cada rango de eje existen combinaciones habituales de diámetro del cuerpo del muelle, diámetro de alambre, longitud, tensión inicial y carga. Estas variables determinan la fuerza radial que el muelle transmite al labio. No obstante, la presión máxima que puede soportar el conjunto no depende únicamente del muelle: también intervienen el perfil y la rigidez del labio, la interferencia con el eje, el elastómero, la velocidad, la temperatura, la lubricación, la excentricidad y el diseño de soporte del retén.
Por tanto, no es recomendable escoger un alambre más grueso únicamente porque haya más presión. Una carga radial insuficiente puede favorecer la fuga, mientras que una carga excesiva aumenta la fricción, la temperatura y el desgaste del labio y del eje. En aplicaciones presurizadas o fuera de estándar, OSN debe revisar el conjunto completo antes de proponer el muelle.
Anillos cerrados o muelle cortado a medida
Disponemos de muelles ya montados en anillo cerrado, listos para instalar en el retén. Para medidas menos habituales o demandas más específicas, también podemos suministrar muelle en longitud. Este se corta a la medida necesaria y se cierra mediante un sistema especial de encaje, introduciendo y roscando el extremo preparado dentro del extremo opuesto hasta formar un anillo continuo.
En nuestro vídeo técnico mostramos paso a paso cómo cortar el muelle a la longitud adecuada y realizar correctamente la unión mediante el sistema de encaje. Una unión bien ejecutada debe quedar firme, continua y sin deformaciones que puedan alterar el apoyo del muelle sobre el labio. Verá cómo debe retirarse el muelle del retén e instalar correctamente el de sustitución.
